Montesquiu abrió sus puertas en el año 1952, como bodega de barrio en la que se vendía desde hielo a trozos hasta licores a granel y “petricons de vi”.
En 1990 el famoso Montesquiu fue adquirido por Javier de las Muelas que quiso mantener el encanto y la filosofía de este local.
Ya por aquel entonces Montesquiu se convirtió en un lugar de encuentro para universitarios y jóvenes de la parte alta de la ciudad con carreras incipientes que compartían cerveza, bravas, calamares a la romana, callos, entre otras muchas tapas.